La luna brillaba en mitad del cielo acompañada de múltiples estrellas que alumbraban el firmamento, como si una diosa hubiese llorado durante años formando esa espectacular cúpula siendo las estrellas sus lágrimas. La noche estaba fría y el viento soplaba agitando las copas de los árboles, para el gusto del viejo druida, una noche perfecta. Podía percibir en la inmensidad la cantidad de seres que lo habitaban, en concreto y mas que otros, sentía la presencia de alguien cerca de su posición, cada día que pasaba se iba haciendo mas y mas a estos reinos nuevos para el. De golpe una espesa niebla cubrió la zona, se trataba algún tipo de magia o técnica que utilizaba las energías corporales, o mas bien algún tipo de transformación, en cualquier caso alguien lo había producido. Sabia cuales eran sus limitaciones en relación a la magia, pero pese a todo, alguien podría haber que estuviese jugando con el. Decidió echar mano de su vara, y con un golpe en el suelo comenzó a difuminarse y a reducir su tamaño poco a poco hasta quedar solamente en una línea en el suelo, la cual finalmente fue visible, dejando ver una clásica serpiente de color marrón, de las que son tan comunes en los campos y estos tipos de terrenos.
Comenzó a deslizarse, sintiendo como pudo las vibraciones del suelo y acercándose al foco que producía aquel fenómeno, que casualmente coincidía con una segunda presencia.
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Noicativel, eria led aigam.-susurro de forma imperceptible, y comenzó a elevarse unos centímetros en el suelo, con el fin de evitar el ruido que producian las hojas secas, se escondió en un arbusto, y difuminando su figura comenzó a observar lo que sucedía.
Allí había una elfa, de cabellos azules que miraba de un lugar a otro buscando a alguien.