 El_Decimo_Reino Tematica sobre la miniserie del Decimo Reino y otros Roles como idhun, El Reino de la Noche y más |
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Shanelle Las llaves del Reino


   Edad : 18 Inscrito el : 02 Sep 2007 Mensajes : 762 Hoja de personaje Nombre: Shanelle Edat: 18 Raza:
| Tema: Re: El legado del silencio Miér Jul 23, 2008 12:23 am | |
| Gwen comienza a ponerse roja al oirla volver a pronunciar el sobrenombre de "niña", inspira hondo varias veces que al final no sirve de nada y dice a Tanawe:
- Te recuerdo que soy Gwen y como ya te dije.. O al menos lo intente explicar, nos han enseñado más de lo que hubiesen hecho con normalidad. Sé hacer el maldito hechizo... Se cayó al darse cuenta de que Kimara la intentaba explicar el hechizo. No quería ser grosera con ella, ya que había sido la única que la trataba como a una persona normal o al menos no comoa una criatura recién destetada. - Disculpa... -Agachó la cabeza y terminó de dibujar los símbolos que había comenzado Kimara para después conentrar su magia tal y como había dicho Tanawe.- Para sorpresa de todos, Gwen, cuando llegó la hora, después de un breve titubeo se unió a Kimara y a Tanawe en el recital del conjuro: Sularam Sumlarum Arget Elgah... Pasó cuando fue su turno. Cuando llegó a destino, se sentía un poco confusa y mareada, pero pronto volvió a la normalidad para notar que un siseo se acercaba. Lo primero que cruzó por la mente fue: "Por los Dioses, ¡un Shek!" No sabía si lo sería, si no lo sería, si se reirían por su estupidez... Pero mejor era no arriesgarse y salir vivos si lo era... Llegando a una conclusion: Murmuró un hechizo olvidado, esperando que funcionara, si lo hacía debía crear una barrera de protección bastante potente y nadie se daría cuenta de ello hasta que el enemigo atacase. Menos mal que tenía consigo una piedra (La otra la había dejado en el bosque) si necesitaba más magia la iría recogiendo de ahí. _________________

Y de repente un angel me sonrió, sin miedo en la mejilla me besó. Y sueño que quizás, le importo un poco más. Y cantan mis campanas hoy. Mi campanario es de cristal. Brillante de luz celestial |
|  | | Kerian Las llaves del Reino


   Edad : 21 Inscrito el : 28 Sep 2007 Mensajes : 708 Localización : En el 4º Reino Hoja de personaje Nombre: Kerian Edat: aparenta siempre 19 Raza: Elfa...
| Tema: Re: El legado del silencio Vie Ago 01, 2008 4:23 pm | |
| * sin cartel por problemas tecnicos..
Betrayal
Map escucho con atención las palabras de Gagat, mientras su rostro mostraba su asombro… ¡quien iba a entender a esos humanos! Demasiado extraño, pero poco le importaba, no era problema suyo.
-Bien… iré personalmente… - la hada ya daba media vuelta para alejarse de ellos, pero el caballero llamo de nuevo su atención. Las armas…- habéis sido amable, habéis aceptado nuestras peticiones… aceptaremos las vuestras.
Hizo un gesto mirando un duende, al lado de este varias armas de acero esperan algún destino. El pequeño feerico observa como el caballo recupera sus armas, al menos no parece una mirada llena de rencor, pero muy amable tampoco lo parece.
Map al momento ya no estaba, parecía ser responsable e ir a comunicar lo que Gagat había pedido, y así fue, en poco tiempo ya estaba en el campamento humano y llamo la atención a los caballeros de Nurgon que vio. Cantando como Gagat había hecho.
Por otro lado Tanawe lanzo una mirada de desaprobación hacia Gwen, a pesar de no decir nada estaba claro que no le parecía bien la compañía de la chica. Kimara en cambio la miro con comprensión. Pero no dijo nada, acepto las disculpas de la chica y siguió con ello.
Todos entraron.
Rando fue el primero en quejarse, Kimara en suspirar ante el comentario.
-Pero… ¿que lugar es este? no se supone que estamos en una torre de hechicería?
- Algunas torres hicieron celdas.. por suerte la puerta esta abierta. – Tanawe dio un paso al frente cogiendo la puerta y abriéndola como si nada. No parecía darse cuenta de nada más – vamos.
*Gwen*
Algo da contra tu pierna, realmente es una serpiente, pero parece normal, una frágil culebra indefensa. Aunque por otro lado se sigue escuchando el siseo, y es imposible que sea de una simple culebra.
Tanawe va con prisas y empieza a subir las escaleras. Kimara por su lado se acerca a ti.
-Gwen, deberás tener mucha paciencia, Tanawe es muy exigente, y aunque vea que haces las cosas bien se quejara porque eres joven.
En el mismo momento hace gestos invitándote a seguir el camino que ha tomado la maga. Pues en realidad es mejor salir de ahí, aunque no parece una gran idea ir en busca de los magos.
-Cree que la han hecho responsable de una joven estudiante, no quiere que te pase nada, pero tampoco quiere encariñarse contigo. Ha pasado por mucho…y es difícil olvidar.
Sonríe afablemente mirándote, pero sus ojos parecen cansados y de reojo va mirando hacia atrás, donde están Rango y Gagat.
Al terminar de subir las escaleras Tanawe no esta, pero en su lugar hay un hombre, anciano, un varu parece cubierto por una túnica de color verde…
Es imposible que la maga haya desaparecido sin decir nada.
*Gagat*
Cuando Tanawe sube Rando se acerca a ti, te da un golpe en el hombro sonriendo.
- Me alegro que haya otro hombre por aquí… no soportaría estar solo entre estas mujeres. – mira a Kimara, aunque con cierta tristeza, pero de nuevo a Gagat con un curioso entusiasmo – vamos hombre, no podemos dejar que una mujer vaya delante, quien sabe que peligros hay ahí fuera… aparte de mas mujeres.
Suelta una sonora carcajada, pero en tal momento pocos hay presentes para escucharla, básicamente se han quedado solos, así que se pone en marcha.
- Oye caballero, ¿Por qué se conserváis esa fortaleza de piedra apartada de todos? Un hombre no puede ser un hombre si no se relaciona..
Dejar ir de nuevo una carcajada, pero se queda en silencio de golpe al terminar de subir las escaleras y dar con la espalda de Kimara que esta quiera junto a Gwen.
*Gagat&Gwen*
El varu hace una leve reverencia.
-Bienvenidos a la Torre de Derbhad… magos imagino, pues otros no podrían haber entrado de tal modo.
-Como ha sabido que estábamos aquí..no es posible que nos haya descubierto de este modo. – Kimara susurra a Gwen, confía en que el varu no la oiga, hay algo que no encaja – Tanawe debería estar aquí…
El varu no se acerca mucho, tan solo hace un gesto para que le acompañéis, y hay la extraña sensación de que mil ojos os vigilan. A pesar de ello no hay nadie, pero al menos no se oye ya el siseo.
- La mayoría están pendiente de otro asunto… no pueden recibiros..¿Necesitáis habitación?
Rando de golpe se adelanta con cierta brusquedad.
-¿Dónde esta Tanawe, la maga? Venia con nosotros, y lo única que buscamos es al príncipe, nada de habitaciones.
- Me temo.. que no podemos ayudaros – el varu habla mientras se gira, y al momento alza las manos, tiene intención de empezar un conjuro, que seguramente no es muy bueno – Todo se ha complicado.. lo lamento tanto…
A lo lejos se ve una puerta abierta, ahí esta Tanawe en el suelo, y no parece estar sola.
*Seishomaru*
Keshä asintió, a ella tampoco le caía muy bien ese hechicero, aunque el sisero le inquietaba demasiado, aunque Khar fue mas rápido y respondió, una respuesta muy correcta al parecer de la semiyan.
El hechicero se mostró serio pero acepto moviendo ligeramente la cabeza, dio media vuelta y se fue por una puerta dejándolos solos.
- Creo nos hemos metido en mal sitio, el chico no esta seguro aquí y nosotros aun menos.
Fue ella quien empezó a andar. Mas bien a correr y saltar escaleras arriba, prefría correr y que esos magos no volvieran. Casi en un grito ahogado llamo al yan para que la siguiera sin rechistar, irían más rápidos por libre. Justo cuando ya podía cubrirse por la pared un mago apareció en la sala de abajo. Miro a los lados, y luego a una puerta, y de ella aparecieron dos szish, sirvientes de los sheks, y el mago se descubrió el rostro, por lo visto también era uno de ellos. Pero la semiyan no los vio, ella ya iba corriendo en silencio por el pasadizo que tenia delante y esperaba que el yan la siguiera sin rechistar.
Un mago corre tras esos seres, pero tampoco se llega a oír nada.
Keshä se detiene ante una puerta cerrada, la inspecciona y saca herramientas. Mientras susurra.
-Iremos por aquí – la puerta se encontraba al final del pasadizo, debía mostrar algo interesante, pues estaba bien cerrada, empezó a probar de abrirla – vigila que no venga nadie…
Por las escaleras el mago subía, al menos los szish se quedaron en el piso inferior. Y el mago al ver a los dos soldados al fondo del pasadizo miro a bajo sin decir nada, la semiyan se dio prisa y abrió la puerta.
Al ver al mago entro de golpe cogiendo a Khar tirándolo hacia dentro.
-Rápido que nos ve…
No llego a cerrar la puerta, se quedo parada al ver lo que tenia delante. Una sala oscura llena de jaulas. Al fondo dos ventanas y una nueva puerta.
Dentro las jaulas habían niños de distintas razas, pero no parecía haber nada más, o mucho no se veía, estaba todo bastante oscuro. _________________
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|  | | spanta Krusnik


   Edad : 19 Inscrito el : 01 Oct 2007 Mensajes : 465 Localización : comiendo las palomitas de keri Hoja de personaje Nombre: Kael Edat: 20 i pico (aunque aparenta bastantes mas) Raza: Humano
| Tema: Re: El legado del silencio Dom Ago 03, 2008 8:31 pm | |
| Los aprendices de Gagat escuchan admirados como el hada canta. Tardan un rato en darse cuenta del mensaje oculto. Pero sonrien al hada y la despiden gentilmente con la mano. Tras ello uno de los dos monta en el caballo, y toma el de Gagat y los tres caballos de refresco y sale hacia la posada cercana a la torre al trote. Mientras el otro sale a galope tendido hacia Nurgon, a informar a las autoridades pertinentes de la ultima ubicacion conocida del profugo aprendiz. Dando la recomendacion de Gagat de que se mantuvieran observantes, pues si fuera de otro modo lo habria comunicado de forma mas acuciante.
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Gagat recibe el golpe en el hombro, sin dejar apenas escapar un murmullo por el golpe.
-Yo no soportaria estar solo entre tantos hechiceros, tampoco la verdad.
Le contesta con una sonrisa.
-Es una hechicera, pero da igual, demonos prisa.
Al subir, la mujer ha desaparecido. Por suerte aun estan las otras dos. Otra figura ha aparecido un varu. Tras el interrogatorio alza los brazos y comienza a susurrar. Un conjuro. Malditos escupidores de conjuros. Son todos unos jodidos tramposos, se creen que pueden manosear la realidad a su antojo. La daga parecia vibrar en la cadera. Tan molesta como su dueño, repiqueteando con un sonido metalico, como si un potente iman la levantara. Casi al instante se desenvaina, silvando en la mano de Gagat. La daga es larga, brillante y ligeramente curva, la parte de la cabeza parece mas pesada para impulsarse mas en la caida. Esta tayada con formas de plumas, como si fuera un ala. Sale disparada hacia la garganta del hechicero, como una flecha. _________________ Kael Hook |
|  | | Shanelle Las llaves del Reino


   Edad : 18 Inscrito el : 02 Sep 2007 Mensajes : 762 Hoja de personaje Nombre: Shanelle Edat: 18 Raza:
| Tema: Re: El legado del silencio Mar Ago 26, 2008 3:26 pm | |
| Gwen aparta la pierna de la serpiente. Un escalorfrío la recorre la espalda. Nunca le guataron mucho las serpientes, quizá por que los sheks que asolaron Idhún eran serpientes...
Gwen asiente distraída a Kimara. Pero sonrie.
- Intentaré ser paciente, aunque no es mi naturaleza.
Si. Ahora entendía mejor. Tanawe había vivido bajo el mandato de Ashram, el nigromante. Poseído por el Séptimo. Pero también había luchado contra Gerde, la feérica que había dejado a los suyos, como el bando de los perdedores para unirse al bando de los vencedores. Y al final, ella había acabado poseída por el séptimo también. Pero ya pasó. Aún así... Habría pérdido a gente amanda, y eso, hace que el corazón cree un escudo, para no volver a amar, para no volver a perder.
Gwen volvió a asentir, viendo como Tanawe desaparecía arriba en las escaleras. Cuando llegaron ellas, Tanawe no era quién los estaba esperando, sino un varu. Parecía amable, pero la intervención de Rando... Hizo ver que el mago no era tan bueno como parecía.
Gwen indecisa, no supo que hacer, iba el mago a comenzar un hechizo. Gwen recitó en su mente unas palabras, palabras que repitió en voz baja, como para sí misma. Los varu, gente del agua, no podían estar mucho tiempo fuera, pues no era bueno para ellos, quizá la lengua de fuego que estaba provocando haría que el varu fuera más rápido a encontrarse con el agua... o sino... No, no podía pensar en muerte.
Gwen dio gracias por haber sido una mrisabidilla, por que le gustara tanto la magia que ella misma había aprendido todos los hechizos que los libros pudieran contener, más otros de su propia cosecha.
Se adelantó a los demás, cuando Gagat hizó lo mismo... Tuvo que reprimir un grito por que el hechizo ya casi estaba. Tuvo que desviar la llamarada, que no era tan grande como ella había imaginado, haciendo que parte de la tunica del varu, estallase en llamas.
Se detuvo jadeante. Había utilizado mucha magia. Pero no la dejó del todo mal. Como estaban en Derbhad, el bosque les proporcionaba bastante energía con lo cual, el mago varu, era peligroso, pero recordó la piedra que Shail le había regalado. Un canalizador, para absorver magia. Le bastaría para crear un par de hechizos potentes que hicieran desistir al mago. _________________

Y de repente un angel me sonrió, sin miedo en la mejilla me besó. Y sueño que quizás, le importo un poco más. Y cantan mis campanas hoy. Mi campanario es de cristal. Brillante de luz celestial |
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