Un par de cuervos posados en un arbol se acercaron más a las ruinas. Miraron al hombre y el cofre. Se miraron entre ellos y empezaron a gaznar. Al poco tiempo ya no eran tan solo dos cuervos, parecian haber mas de una docena. Se encontraron volando en medio de las runas cerca del hombre.
Y entre ellos una figura mayor que parecia posarse sobre el suelo. Con un gesto hizo que sus compañeros se alejaras, y se coloco bien el curioso chaleco negro y aleteo una vez con las alas negras como si quisiera colocarlas bien también.
Dio unos pasos hacia el hombre, ahi estaba, con su cofre.
Melaegh habia enviado a Grajo a explorar las ruinas, pues la Hechicera habia sentido una presencia extraña, podria haberlo mirado ella misma desde las distintas esferas de cristal, o con su propia magia. Podia hacerlo, pero claro... era mas divertido enviar a Grajo.
El mayordomo suspiro. Iba con sus mallas, rojas y negras, los zapatos negros impecables, el chaleco tambien negro, y su pelo color rojizo estaba bien peinado. Mas de lo que se podia esperar de un cuervo.
Era muy degaldo, y no parecia querer enseñar mucho sus alas negras de cuerno. Aunque tampoco las podia esconder.
Carraspeo.
-Ejem... caballero.. o ... anciano - miro al hombre con ojo inspector, alguna pista que le dijera las posibles intenciones de aquel hombre -
este... ¿necesita ayuda?No se le ocurrio nada más, cuanod en teoria debia informarle de donde estaba y pedirle que se fuera de ahi, o que fuera a ver a su señora. Pero de vez en cuando miraba el cofre con desconfianza, y este hacia que perdiera los papeles y el hilo de lo que debia decir.
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**Quien rompe las normas**